El Ayuntamiento de Boadilla organiza visitas al cerro de San Babilés

El Ayuntamiento organiza visitas guiadas a los restos arqueológicos del cerro de San Babilés.

Acaba de finalizar la campaña de excavación de 2016, en la que se han documentado importantes hallazgos .

La campaña de la excavación arqueológica en el cerro de San Babilés acaba de concluir después de seis meses de trabajo en los que se han realizado hallazgos muy significativos que el Ayuntamiento quiere mostrar a través de visitas guiadas. Estas se organizarán los días 28, 29 y 30 de diciembre y 3, 4, 10, 11, 12  y  24 de enero, día de San Babilés, entre las 12:00 y las 13:00 horas. Los grupos no excederán de 25 personas y es necesario realizar inscripción previa a través del correo visitasanbabiles@gmail.com.    

 En estos meses de trabajo se han documentado y excavado unas 220 sepulturas pertenecientes a diferentes periodos históricos (desde época visigoda -siglos VII y VIII- hasta época medieval -siglo XIII XIV y XV- y moderna -a partir del siglo XVI-)

Igualmente se han documentado estructuras de época protohistórica en un momento de transición entre el bronce final y la primera edad del hierro (siglos VIII y VII a.C), lo que amplia en un milenio el conocimiento sobre la ocupación humana en torno al Cerro de San Babilés.

En relación al templo, se han detectado varias fases de construcción. La primera, asociada a la presencia de la necrópolis de época visigoda, en torno al siglo XIII tras la reconquista del territorio por parte de los reinos cristianos. Se instaló entonces un templo de culto cristiano en el lugar donde antes de la invasión musulmana había un cementerio visigodo. Sobre un enterramiento especial de ese cementerio se localiza la primera fase del templo, que ocupa también parte de la necrópolis visigoda.

El culto a San Babilés se podría remontar a la fase de la propia necrópolis visigoda y se habría retomado en esta primera época del templo (siglo XIII). Asociada al culto del santo surge una Hermandad encargada de la gestión de la ermita así como del enterramiento y auxilio a los enfermos que se encomiendan a San Babilés. Según crece la importancia del culto al Santo aumenta la influencia del templo y se producen ampliaciones de la ermita,  ahora documentadas, durante los siglos XVI al XVIII.

Las zonas dedicadas al almacenamiento (aceite para las luminarias, vino, harina o pan para la consagración litúrgica) evolucionan a medida que aumentan los ingresos de la ermita. Desde simples orificios o silos excavados en el suelo se pasa a zonas porticadas con grandes contenedores y tinajas o, a partir del siglo XVII, una zona subterránea.

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