EL PODER DE LA PALABRA

EL PODER DE LA PALABRA

Política en clave de cambio

REVISTA BER | ARTÍCULO DE OPINIÓN

MERCEDES USERO FABRA

La nueva política, o los nuevos políticos que ocupan escaño en el congreso de los diputados, ha irrumpido en la vida del ciudadano por la puerta trasera.

Un día sí, y otro también, los nuevos políticos acaparan  las portadas de todos los medios de comunicación por los escándalos que protagonizan en el Congreso de los diputados.

El Congreso de los Diputados, aquel lugar casi sagrado, lleno de solemnidad y de respeto que debería ser, ese lugar donde se debate con la palabra, una palabra llena de respeto y argumentos sólidos, se ha visto desplazado por un lugar donde la palabra se usa como arma arrojadiza contra el adversario sin importar el grado de virulencia empleado al usarla.

Se ha denigrado tanto el uso de la palabra que ahora la palabra ha perdido su valor y se usa de forma indiscriminada para insultar o arremeter de forma obscena contra el contrario.

Una palabra cargada de odio, ira, rencor, soberbia puede producir daños irreparables y sus señorías parecen haber olvidado hacer un buen uso de la palabra. El Congreso de los diputados ya no es lo que era…ahora representa un circo mediático donde el ruido no deja escuchar las palabras, donde el mensaje se desvanece por una sobreactuación de los personajes que ahogan la palabra y dan prioridad a los gestos.

Ahora el Congreso parece el patio de un colegio cualquiera en el primer recreo donde los niños salen a desfogarse, donde los gritos, empujones, y tirones de pelo son habituales y donde el profe que cuida el patio tiene que poner orden para que eso no vaya a mayores.

Los discursos de altura, la palabra elaborada con dulzura pero cargada de razones y verdades, se ha desvanecido en el ruido de un discurso carente de ideologías y propuestas que hagan avanzar al país. ¡ España no se merece esto y los españoles tampoco!

1 Comentario

  1. Siempre se ha dicho que cuando a alguien no le acompaña el argumento trata de ganar al contrario con improperios o elevando la voz. A ver si va a ser algo de esto lo que está pasando en el Congreso de los Diputados, que sus Señorías no tienen argumentos de peso y buscan (y encuentran) un altavoz en los medios de comunicación, a los que cada vez les gusta más el sensacionalismo y, como muy bien dice su artículo, el «ruido» ( ¿ Y las nueces p’a cuándo?)

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.