Tierno Galván, un siglo desde su nacimiento

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Las enseñanzas de Tierno Galván en diez frases

Centenario de Tierno Galván, alcalde de la villa de Madrid. El legado del exalcalde de Madrid trascendió a la política evidenciando una particular visión de la vida.

No es habitual que una cifra tan redonda como es el centenario del nacimiento de un político provoque que la revisión de su legado sea tan vigente como la del histórico alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván (1918-1986). La desaparición hace un cuarto de siglo del Viejo profesor no ha conllevado el desvanecimiento de su obra. Ni la académica, ni la pública, ni la referente a infraestructuras grabadas a fuego en el ADN madrileño y cuyas enseñanzas fueron lecciones de vida para generaciones posteriores.

Pero por si alguien sucumbiera ante la tentación de hacerlo, el Ayuntamiento ha decidido reeditar sus bandos, se ha programado un seminario sobre la evolución de los usos y costumbres políticos y parlamentarios desde la Transición, se realizarán lecturas dramatizadas basadas en las actas de Plenos presididos por el exregidor, y ya se está gestando, entre otros homenajes, la celebración de un concierto con música de La Movida madrileña, a petición del PSOE.

Un sinfín de reconocimientos que culminarán con la colocación de una nueva estatua en la plaza de Cibeles de Madrid de un alcalde al que en 1979 votó casi el 50% de los madrileños y que, a su fallecimiento siete años más tarde, fue despedido por cientos de miles de madrileños en el sepelio más multitudinario de los que se recuerdan en la ciudad.


“El que no esté colocado, que se coloque… y al loro!”


Tierno Galván hizo gala de ser alcalde de todos los madrileños, y en ese propósito puso especial atención a los más jóvenes. Un segmento de la población a menudo olvidado por las administraciones de la época y al que supo ganarse apoyando personalmente en conciertos como el de Joan Baez y corrientes como la Movida madrileña a cuyos seguidores dedicó su ya archiconocido “¡Rockeros, el que no esté colocado, que se coloque… y al loro!”.


“No vaya usted a enfriarse”


En de febrero de 1978, el exalcalde socialista fue testigo en primera persona del inesperado desnudo de un seno realizado por la actriz Susana Estrada durante la entrega de los premios a los populares del diario Pueblo, celebrada en Madrid. La actriz recogió el galardón por su celebridad en las tablas junto con la modelo Nadiuska y la actriz Victoria Vera. Las tres reivindicaron la libertad escénica con ese desnudo. Pero Galván apenas pareció inmutarse ante la escena y se limitó a decirle a Estrada: “No vaya usted a enfriarse”.


“El poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado, o estalla”


Una de las características que más definieron a Tierno Galván fue su compromiso con sus vecinos para los que trabajó hasta su último suspiro como demuestra el hecho de que, ya enfermo de gravedad por un cáncer de colon, exigió a los médicos informes puntuales de su estado para poder organizarse una agenda política real que cumplió fielmente mientras pudo valerse por sus propios medios. En ese sentido el exalcalde llegó a señalar que: “El poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado, o estalla”.


“Los bolsillos de los gobernantes deben ser de cristal”


Como alcalde también afeó las ansias de poder y prestigio de algunos de sus colegas de profesión, en algunos casos señalados por sorprendentes incrementos de patrimonio y riqueza vinculados en mayor o menor medida a la corrupción. Preguntado en una ocasión por esas artimañas ilegales, el ‘viejo profesor’ quiso remarcar que las instituciones están por encima de las personas y que precisamente los malos dirigentes eran los culpables del deterioro de las instituciones a quienes recordó que “los bolsillos de los gobernantes deben ser de cristal”.


“En política se está en contacto con la mugre y hay que lavarse para no oler mal”


La lealtad y la integridad para Tierno Galván estaba por encima de las siglas y defendió sus ideas por encima de disciplinas de voto. Así lo demuestra el hecho de que a pesar de militar en el Partido Socialista Popular (PSP), que luego se uniría al PSOE, nuca hizo suyas las premisas de partido que no le encajaban hasta el punto de ser expulsado del partido por “no ser marxista”. Y como bien reconoció el exministro de Defensa, José Bono, resultó que el acta de expulsión “fue firmada por otro que luego dejó de serlo. Miguel Boyer”. En ese ámbito de los juegos de intereses se enmarca otra de sus grandes frases cuyo destinatario nunca fue conocido al ser declamada a modo de reflexión generalista: “En política se está en contacto con la mugre y hay que lavarse para no oler mal”.


Cansado de “los clientes de la libertad”


Para Enrique Tierno Galván no hay libertad sin práctica. Una máxima que desarrolló señalando que “el filósofo, el moralista, que habla de libertad, pero no procura practicarla, o luchar por la misma, ese filósofo o moralista, no es, propiamente hablando, un participante de la libertad; es, simplemente, un cliente de la libertad; y ya estamos cansados de los clientes de la libertad.


“Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad”


La rapidez con la que la sociedad se asomó a la libertad tras la dictadura provocó no pocos conflictos entre los partidarios de la férrea organización franquista y la nueva sociedad española que aún estaba en construcción con sus múltiples y aciertos y desatinos. Un aprendizaje que Tierno Galván siempre defendió como recoge una de sus frases más célebres: “Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad”.
“Si consideramos el descuido, si no malicia, con que muchos vecinos dejan coches y carricoches en el lugar que mejor les peta…”

El alcalde socialista también se atrevió a limitar el tráfico en el centro de la ciudad. En noviembre de 1980 limitó el aparcamiento de vehículos en los barrios de Justicia, Universidad, Palacio, Sol, Recoletos, Goya, Arapiles y Trafalgar a los residentes, que debían tener visible una tarjeta justificativa, y a aquellos que pagaran 15 pesetas por cada media hora de estacionamiento, hasta un máximo de una hora y media. Estas medidas también fueron justificadas a través de uno de sus bandos en el que se apuntaba: “si consideramos el descuido, si no malicia, con que muchos vecinos dejan coches y carricoches en el lugar que mejor les peta…”.


“Ciudades para las personas”


No pocos aspectos de los mandatos de Tierno estuvieron envueltos en grandes polémicas, como la reforma de la Puerta del Sol. El alcalde de ‘la movida’ trató de acercar la ciudad a las personas y viceversa con un conjunto de obras dirigidas a la armonización de la convivencia con un único objetivo: “Todos tenemos nuestra casa, que es el hogar privado; y la ciudad, que es el hogar público”.


“La buena didáctica es aquella que deja que el pensamiento del otro no se interrumpa”


Como no podía ser de otra manera las enseñanzas de Tierno Galván trascendieron a su etapa política y ya en las aulas, en las que impartió clase como Doctor en Derecho, Doctor en Filosofía y Letras, Catedrático de Derecho Político desde 1948 hasta 1953 en la Universidad de Murcia, y desde 1953 hasta 1965 en la Universidad de Salamanca, aleccionó a sus alumnos acerca de la importancia de hablar y, sobretodo, escuchar: “La buena didáctica es aquella que deja que el pensamiento del otro no se interrumpa y que le permite, sin notarlo, ir tomando buena dirección”.

FUENTE LA VANGUARDIA

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